La estructura del aparato psíquico será representada por una máquina de escribir.

-Derrida-

HOY, donde esté Van Gogh

GRAFFITIS EN MADRID

GRAFFITIS EN MADRID
hombre en la ventana, Daniel Moreno García

“Si mi libertad no estuviera en el libro, ¿dónde estaría? Si mi libro no fuera la libertad, ¿qué sería?” -Edmond Jabès-

lunes, 23 de agosto de 2010

¿QUÉ TIENE QUE VER EL SUEÑO CON EL DESEO?

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¿QUÉ TIENE QUE VER EL SUEÑO 

CON EL DESEO?

DURANTE EL SUEÑO





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Si se construye tal lenguaje en el que se represente una imagen junto a otras a modo de jeroglífico, dice, y lo dice en la representación misma y no al margen de ella, dice expresando como imagen el deseo realizándose; no sabe de tiempos quiere decir que no repara en resultados verificables con un antes ni un después, en el acto mismo de producir la imagen que no es otra cosa más que un lenguaje concreto, tanto como para tomarse todo el trabajo del sueño, lo está realizando. No le interesa el participio pasivo que indicaría que ya se realizó ni siquiera el presente de indicativo, va por detrás, simultáneo al mismo presente en el que lo que hace es soñar, no se me ocurre ningún tiempo más fiel a la vinculación entre el sueño y el deseo que el gerundio. Mientras coloca un mechón de cabello de una señora desconocida junto a un sonido de un automóvil que pasa junto al mismo gato con el que jugó hace treinta años, está saltándose la barrera infranqueable de deshacer el tiempo, las distancias y todas las realidades imaginables para no tener que quedarse afuera de la realización de sus deseos. Si no pudiera soñar, se moriría.



Y si el inconsciente se estructura como un lenguaje, todas las incongruencias a modo de jeroglífico de ese lenguaje, son como los microscópicos nexos, pausas, artículos, comas, vocablos o lo que ellos evoquen, son parte misma del acto de hablar, una manera constante de acceder al deseo. O mejor dicho, de que a través de esos signos canjeables por otros, se vaya articulando el deseo. El gato de hace treinta años para otra persona o junto a otra calle donde no pase un automóvil, no podrá transportar el mismo contenido al cual sería imposible acceder sin ese minucioso trabajo de desplazamiento de una carga a tal forma. Y todo eso ocurre sin que la conciencia sepa apenas de que está ocurriendo, es más, si la conciencia tiene que intervenir, todo ese trabajo de orfebrería se va al traste.



Al principio tenía que dormir oyendo voces que creí que provenían de la calle; cuando empezaron a ser demasiado molestas, compré ventanas dobles, triples y cuádruples. Pero ya luego era imposible dormir, me despertaban las voces constantemente, podría decir siguiendo la metáfora, que llevo muchos años sin dormir. Cuando intenté dormir en la alfombra, también se filtraban las mismas voces hasta llegar a comprobar que estoy despierta y ahí, se callaron.



Quiero decir que cuando por la necesidad de dormir ineludible lo vuelvo a intentar, las voces siguen hablando, y entonces ya duermo tan pocas veces, que resultó que despierta las voces se callaron o porque no tenían nada que decir. La cosa se ha decantado por decir únicamente: esa cama y todas las camas, son mías.
Estoy diciendo que son voces porque venía hablando de cómo se va formando el lenguaje durante el proceso de soñar, no son voces externas ajenas a mi sueño que se puedan incorporar a él como en los sueños ocurre con los estímulos que provienen del exterior o del interior del soñante, sino de que se introduce adentro del sueño; en mi pantalla es donde se construye el sueño mismo, el escenario del sueño en el que tendría que ir apareciendo todo ese material con el que luego se van creando las imágenes. No puede ser que se coloquen otras imágenes que no pertenecen al soñante (yo), si eso ocurre así, tendrá que elaborar otro proceso de representación de lo que se ha filtrado que le pueda servir a ese sueño… si eso ocurre constantemente, sería como si las voces que provienen del exterior son tan insistentes como de hecho lo son, me despiertan. Así exactamente es como ocurre si algún ruido o estímulo de otra clase termina por no dejarse hacer material de cualquier sueño, pasa que te despierta y te impide dormir. El nivel de censura que no hay cuando dormimos lo ejerce el que se planta delante de esta pantalla y empieza a intervenir en lo que digo. Cada una de esas señales, es un elemento extraño a mi sueño, ajeno, que abre otras cadenas de asociaciones desperdigando mi atención y provocando continuamente un no poder dormir y un no poder elaborar ningún sueño.




22 de septiembre de 2010




Stay

Jackson Browne













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