La estructura del aparato psíquico será representada por una máquina de escribir.

-Derrida-

HOY, donde esté Van Gogh

GRAFFITIS EN MADRID

GRAFFITIS EN MADRID
hombre en la ventana, Daniel Moreno García

“Si mi libertad no estuviera en el libro, ¿dónde estaría? Si mi libro no fuera la libertad, ¿qué sería?” -Edmond Jabès-

sábado, 12 de febrero de 2011

“eso… y eso… y eso… y eso… yo eso…”

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eso… y eso… y eso… y eso… 

yo eso…







Freud con sus nietos, Ernst y Heinerle,
los hijos de su hija Sofhie en 1920




Un día entero, un túnel que parecía que no se iba a terminar. Más su noche. Sin recato alguno entra a saco a destruir lo que pilla. Al final me dormí, después de haber salido a la calle a constatar que el aire fresco se lleva también esa clase de miradas.


Después, al despertarme, me vuelvo a preguntar qué estrategia podría seguir para no terminar trabajando para la curia. Entro a facebook y me encuentro con un escrito que sí dispone de otro enfoque a cerca de la mirada.


El bombardeo de ~ destruye metáforas enteras, nombrar esos “signos” como troyanos y decir que invalidan montones de archivos, vuelve a ser atrasar siglos la historia de la humanidad. Yo lo trataba de situar con el ejemplo de que se quiere medir con metros algo que es gaseoso, líquido o que se pertenece al movimiento. También me vino de forma repentina la idea de mediocridad; no existe nada que no esté articulado a algo que sí es importante aún cuando no dé la cara, así que esa mediocridad, puesto que va en oposición al movimiento, la pienso ahora como un estar en medio taponando que nada se mueva. También habla en el escrito que traigo de soporte, de que en una relación dual acaban los dos destruidos. Pero si mis intentos por distanciarme han sido colosales, se han encontrado siempre con una oposición que por lo visto ve en ellos un nuevo acicate para seguir haciendo de obstrucción. No exagero cuando digo que he pasado 24 horas eliminando esos signos uno detrás de otro, al abrir otra vez las carpetas, los vuelvo a ver… el hecho de que esta vez se trate de la imagen de Freud, me viene al pelo a cerca de lo que creo que trata de obstaculizar. Me importa a mí por la distancia de siglos que hay entre la curia y el sujeto de la escritura. Afirmar las palabras ajenas y luego destruirlas, es renegar directísimamente de quién es el que habla. Si se produce un discurso entre escritores, con toda certeza, habrá en él al menos el reconocimiento de que se trata de un trabajo. Pero si la conversación se efectúa entre poderes o entre creencias en poderes, al margen de lo que aparezca o no en los significados de las frases, se está tratando de renegar de lo humano. ~… en términos informáticos, es un avance, pero en términos de lenguaje, está en la prehistoria. Soy yo todas las veces, la que le pongo palabras a algo que es pura compulsión.



Hace unos días había yo intentado abordar este problema desde lo que en la sublimación hace de diferencia respecto a la satisfacción inmediata, diría sin trabajo o diría trabajando desde la curia; estuve señalando algunas frases que al final abandone porque seguramente me topé con más signos, ahora traigo esta:


“La sublimación da cuenta entonces de una forma de real-ización pulsional, en el sentido de poner al descubierto el vacío central que lo real implica a partir del momento en que el significante entra en escena.” –El Sigma-


http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=3456



simplemente coloqué en la barra de Google "Función de la escritura” y fue esa la primera página que vi; después llegué a bajar dos seminarios de Lacan, pero ya digo, se trata de detenerme y muchas veces, demasiadas, son demasiado fáciles como `para poder repeler esos ataques. Son fáciles y consiguen lo que se proponen, porque eluden el trabajo. Es decir: no transforman nada.



Yo me siento como una hormiga que tiene que trasladar en su espalda el peso de un elefante con toneladas de comida. Recuerdo que epigrafié en uno de mis libros una cita de Joyce que decía así: “demasiado llenas para hablar”… se refería a las bestias…. “eso… y eso… y eso… y eso… yo eso…”… la frase se completa con dos palabras claves que no se dijeron jamás: “yo quiero eso… y eso… y eso… y eso… yo eso…”… y como no se dijeron, se contuvo en “como no lo quiero decir, lo destruyo”.
Francamente, estoy hablando de mí. Mi idea de escribir hoy sobre esto, se concretó en el pensamiento de que la realidad, cualquier realidad, es una metáfora de todo lo posible. Y ésta a su vez, me llevó a otra que es la de que la realidad es entonces aquello que se elige. Algunas veces, ciertos actos, consiguen imponer realidades aplicando una fuerza que lejos de validarlas ponen de manifiesto sus carencias. Volviendo a las conversaciones entre escritores, en efecto, la mentira no existe:



"La mentira no se opone más que a la mentira. La verdad está siempre a la espera de ser verdad. Toda idea se vuelve mentira en cuanto se la deja estática, en cuanto se da como ejemplar". -Edmond Jabés, “Del Desierto Al Libro” –



Hacer el paripé durante años de que se sabe, de que se dice, y no decir ni mu, esa es la mentira que está debajo de “esto que no se ve”. Un plan tan dislocado que se enuncia como que “para que yo triunfe no puede triunfar ella”. En efecto, también, me veo envuelta en muchas y muchas situaciones que, de no haber tenido claro qué es lo que quiero, hace ya tiempo que hubiese desistido de pelear porque escribir y pelear son actos completamente diferentes.


De lo que sí he desistido, es de creer que alguna vez entenderá lo interminablemente absurdo que hay en esas afirmaciones. Se dice que lo que enferma o no, es la manera de renunciar; a mí me es a veces insoportablemente doloroso tener que abandonar esas metáforas… mis fotos, al igual que las palabras con las que cuento lo que en ellas veo, son metáforas y eso es lo que se empeña en destruir. Antes de ser capaz de escribir Mutari In Alitem, me sentía incapaz de mirar una foto. Fue al leer La Cámara Lúcida, cuando vestí esas fotografías de montones y más montones de palabras. Estaba diseccionando el otro día trozos de suelo, figuras fantasmáticas, escenarios en suma que eran también un lenguaje, el mío. Y cuando digo lenguaje, es con todas y cada una de las elaboraciones que indica Freud en la Interpretación de los sueños, con todo ese telar en el que –decía magistralmente- si se mueve un solo hilo, todos los otros hilos se trastocan. Dice también Freud que el placer que se obtiene de la escritura es inmediato en el sentido de que es un placer preliminar. Que hace un ahorro de energía que es el equivalente a siglos de construcciones de toda la humanidad.


Se me ocurre que el amor no es ciego, que la ciega es la envidia. Es insultante venir aquí a sustrer lo que habita estrictamente en mi memoria; es insultante para la posibilidad de cualquier inteligencia que se pudiese producir bajo otras circunstancias, bajo otra manera de conversar.





12 de febrero de 2011













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